En este primer episodio nos centramos en el texto en pantalla. Cuando el texto forma parte del propio vídeo, localizarlo implica mucho más que traducir. Hay que reconstruir gráficos, adaptar composiciones, recrear animaciones y conseguir que el resultado mantenga la misma apariencia que la versión original.
En muchos casos ni siquiera existen archivos editables, por lo que todo ese trabajo debe hacerse a partir del vídeo final. Es un proceso completamente invisible para el espectador, pero imprescindible para que cada versión localizada parezca creada específicamente para ese mercado.